Contexto
Irene ya tenía consulta activa. Y pacientes.
Pero su web no estaba a la altura de su trabajo.
Transmitía poco. Costaba entender qué ofrecía. Y no acompañaba al usuario en un momento delicado.
No era un problema de diseño. Era un problema de enfoque.
Problema
No generaba confianza.
No se entendía qué ofrecía.
Y no guiaba al usuario hacia el contacto.
La web estaba.
Pero no trabajaba
Solución
Se replantea la web desde base.
Se simplifica el mensaje. Qué hace, para quién y por qué.
Se reorganiza la estructura. Para que se entienda en segundos.
Se elimina el ruido. Y se da protagonismo a lo importante.
Se construye un recorrido claro. Pensado para acompañar, no solo informar.
Menos estética. Más intención.
Así se traduce el enfoque en la web
aquí empieza lo importante










